30-08-2013

 

El coste del rescate bancario

 

En economía, los errores salen gratis. En ninguna otra profesión se pueden cometer tantas equivocaciones sin coste alguno. Pensemos lo que ha ocurrido con la banca. Durante bastantes años han practicado una política errática, de concesión equivocada de créditos, que ha arrastrado a la economía española a la situación crítica en que se encuentra. Y no culpabilicemos solo a las cajas de ahorro. Es verdad que el comportamiento de algunas de estas entidades rayó con la demencia, obligando a su nacionalización. Pero el que otros bancos o cajas no hayan necesitado por ahora inyección de dinero público no quiere decir que su gestión no estuviese repleta de disparates, que ahora pesan sobre toda la economía de diversas formas, entre otras, mediante la sequía de créditos. Pues bien, nadie ha reconocido su responsabilidad.

 

Pero vayamos más allá. No se precisa realizar un esfuerzo excesivo para recordar las alabanzas y piropos que en los primeros tiempos de la crisis recibió la banca española de todos los sectores: gobierno y oposición, sabios economistas que hablaban en la televisión o en la radio. Incluso desde el extranjero y desde los organismos internacionales se la ponía como ejemplo para el resto de la banca europea. Tengo que reconocer que ante este aluvión de requiebros no salía de mi asombro y, modestamente, desde estas páginas y desde el ahora extinto diario “Público” me atrevía a disentir afirmando que el que los bancos españoles no tuviesen en su activo hipotecas “subprime”, amén de ser lógico, no quería decir nada. Era lógico puesto que, durante los tiempos de bonanza, los bancos españoles no salían a los mercados financieros a invertir como los alemanes sino a pedir prestado. Y no quería decir nada porque la banca podía albergar en sus balances, como así ocurria, sus propias hipotecas basura, miles de créditos otorgados en pésimas condiciones a promotores y a particulares.

 

Poco a poco fueron surgiendo las dificultades y apareciendo los activos tóxicos, aunque bien es verdad que los bancos han sido totalmente reacios a reconocerlos. Pero incluso entonces se afirmaba que todo el saneamiento necesario se llevaría a cabo sin que a los contribuyentes les costase un euro. ¿Cuántas veces se lo oímos decir a Zapatero y a los miembros de su Gobierno? Y todos ellos continúan gozando de prestigio, y los exministros de economía o vicepresidentes económicos se sientan en los consejos de administración de grandes empresas, se supone que por su competencia y enormes conocimientos.

 

Pero, con todo, lo peor no ha sido eso sino que recientemente, y ya cuando el rescate era ineludible, Rajoy afirmaba en el Congreso: “Es un crédito (el del rescate) que pagará la banca”, y su vicepresidenta aseveraba días después: “El objetivo es que no cueste un euro al contribuyente”. El ministro de Economía iba aún más lejos: “No se pueden malvender las cajas nacionalizadas, tenemos que maximizar el valor todo lo posible, incluso por encima de lo que se ha puesto”. A estas alturas, desde luego está muy lejos de cumplirse el objetivo que se fijaba Sáez de Santa María. Todo parece indicar que las cajas nacionalizadas se malvenderán, asumiendo el Estado las pérdidas y transfiriéndolas, una vez saneadas, a otras entidades financieras.

 

Esta situación ya se ha dado con el Banco de Valencia que se ha vendido a Caixabank por un euro tras haber inyectado el Estado, a través del Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB), 5.500 millones de euros, amén de responsabilizarse de futuros riesgos que puedan aflorar en la entidad. Es decir, que Caixabank lo recibe libre de polvo y paja. ¿Y qué va ocurrir con Catalunya Banc en el que se han inyectado ya 13.000 millones de euros? ¿Y con Novagalicia que ha absorbido 9.000 millones de recursos públicos? El ministro de Economía acaba de afirmar que, con toda probabilidad, esta última entidad se privatizará en octubre. ¿Por qué precio? ¿Y cuál será el balance final de Bankia?

 

Es sumamente probable que al término del proceso las pérdidas para el sector público sobrepasen ampliamente los 40.000 millones aportados como crédito por Bruselas. El director general del FROB ha afirmado que hasta que no se vendan las entidades no se pueden saber las pérdidas. Saber, no, estimar, sí, y es lo que ha hecho Eurostat (organismo de la UE encargado de la Contabilidad Nacional) cuando ha obligado a España a considerar como déficit (pérdida) la totalidad del crédito facilitado por Bruselas.

 

El tema es tanto más hiriente cuanto que España parece ser de los pocos países en que no se va a recuperar el rescate bancario, es decir, el dinero aportado por el sector público, con la venta de los bancos nacionalizados. EE UU, Reino Unido, Noruega, Suecia, están recuperando la inversión del Estado y en algunos casos con creces. Finlandia no recobrará la totalidad de lo invertido, pero sí parte.

 

La ambición y los errores de los banqueros les va costar a los españoles más de 40.000 millones de pesetas, pero es que, además, todo el proceso se encuadra en una gran opacidad sin saber muy bien quién toma las decisiones y en qué argumentos se basan. Nadie ha considerado otras alternativas; por ejemplo, si no era mejor dejar caer algunas de las entidades haciendo frente tan solo, a través del Fondo de Garantía de Depósitos, a los depósitos inferiores a cien mil euros. ¿Y por qué no obligar al sector bancario en su conjunto a enjugar las pérdidas de las entidades quebradas? “Es un crédito que pagará la banca”, afirmó el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados cuando explicaba el rescate; pues claramente todo indica que no, que serán los contribuyentes.

 

El FROB es un organismo fantasma, casi etéreo, que no se sabe muy bien cómo funciona y cómo decide. La opacidad es total. Lo único que de él se conoce es que con los dineros de los contribuyentes (como si fuese poco lo que está gastando) ha financiado una campaña de publicidad para echarse flores e incienso, proclamando lo bueno que es y el gran servicio que hace a todos los españoles. ¿Cómo se determinó el precio por el que el Banco de Valencia se trasfirió a Caixabank? ¿Quién fijó las condiciones? ¿Cómo se calcularán los precios de Catalunya Banc, de Novagalicia o del Banco Mare Nostrum? ¿Por qué esa prisa para privatizarlos? En las actuales circunstancias, hablar de subastas como si nos moviésemos en un mercado de libre concurrencia da risa.

 

No, el rescate no lo costeará la banca sino todos los contribuyentes. Es muy posible que, por el contrario, muchas entidades financieras terminen haciendo un gran negocio quedándose con otras entidades perfectamente saneadas y a precio de saldo. ¿Quién dirige todas estas operaciones? A lo mejor nos da una pista el hecho de que, cuando se nacionalizó Bankia, el ministro de Economía recibiese al presidente de esta entidad, Rodrigo Rato, rodeado por los presidentes del Banco de Santander y del BBVA.